A los que ya peinamos, y no teñimos, canas, la actual Cataluña, que no Cataluña, nos da grima. ¡Qué tiempos aquellos en que Barcelona era la ciudad de nuestros sueños! La más liberal, la más internacional. Una Barcelona donde todo el mundo hablaba catalán sin que nadie lo impidiera ni pusiera multas, aunque lo “oficial” fuera en español-castellano, y que con todo su seny te contestaban en tu lengua si les advertías. Que no hablaban entre ellos en catalán si tú estabas allí y no lo entendías. Su seny, su saber estar…¡que tiempos!
Hoy en Cataluña no solo multan al catalán que no etiqueta catalán, no solo. Los niños en la escuela están vigilados, los padres traumatizados aprendiendo para entender al maestro de turno y sin atreverse a hablar en su casa con sus hijos en su lengua materna: “para que a los niños no se les escape en el colegio, que los castigan…”. Niños que hasta los 8 años no saben palabra de castellano, niños que creen que el Ebro es un río exclusivamente catalán que “vaya usted a saber que hace antes de llegar... al paraíso”, niños a los que les hablan del reino de Cataluña y a los que enseñan que, hablar español-castellano es de pobres… franquistas.
Desde Madrid, con familia en Cataluña desde hace 30 años, no doy crédito a lo que está pasando. Ahora incluso tengo que escuchar del “fascismo” de Madrid, la ciudad europea que más tiempo aguantó los bombardeos fascistas. Los ciudadanos que teníamos el gobierno fascista en casa, directamente. Los que no teníamos otra banca que la catalana y la vasca, la de esos pobres países sojuzgados, como corresponde... Los que nos manifestábamos por el derecho a que catalanes y vascos hablaran como quisieran... cuando catalanes y vascos ni se movían. Cosas veredes...
Y si es cierto que, hoy, hay catalanes que no están de acuerdo con ese estatuto demencial que han pergeñado su ramplones políticos, pues... que no lo parece.
Comentario por Marian 04.12.05 @ 14:44
http://blogs.periodistadigital.com/vazquezrial.php/2005/12/02/sobre_la_cataluna_real
Y qué familiar es, en verdad, el catalán. Y qué gente de paz. Y qué buen hablador y qué buen consejero. Y qué poco del buen catalán tienen los voceros del nacionalismo. Qué poco "seny" tienen quienes nos han metido en los berenjenales del estatut (y lo escribo así, intencionadamente con minúsculas). Era necesario irle a la zaga Ibarreche, o aprovechar que se tenía bien pillado por buen sitio al Zapatero. Era absolutamente preciso hacer un "aquí te pillo aquí te mato" estatut en el que (recordemos los dos últimos años de debates parlamentarios que han interceptado la verdadera política de un gobierno, por nuevo, sólo por nuevo, de espectativas) los grupos constituyentes del Parlament han estado jugando a ver "qui la deia més grossa" (o a ver "qui la tenia"). Y... (ole..can..ole...) esa "libertad absoluta" de que ha disfrutado el Parlament (y lo escribo entre comillas porque es de un liberalismo en términos de competitividad de catálogo) es violentamente respondida por el PP y su pandilla de... ¿fascistas, les llaman? ¿Desde cuándo la libertad de pensamiento y la libertad de actuación son fascistas? ¿Han sido libres, inmersos en el laberinto de su competitividad partidista, los grupos parlamentarios de Cataluña? ¿Eso nos merecemos los catalanes? ¿Que nos metan en un "fregao" impresionante de enfrentamiento con las demás, compañeras de viaje, comunidades autónomas? ¡Anda ya! Con la de problemas que tenemos, y hay que gastar energías, en conseguir una financiación catalana, que permita que los altos cargos catalanes cobren más, incluso ya cesados, que en ninguna parte. ¿Hay que recordar que, por ejemplo, el Honorable Maragall decidió que él y su equipo (más amplio de lo que nadie imagina) nada más subir al poder de la Generalitat se aumentaron un 11% el sueldo y que pasó a cobrar él mismo entonces sobre unos 12.000 € al mes, cuando el menos honorable, por lo que parece, señor presidente del Estado (o nación, que tanto me da)español cobraba poco más de 9.000€ ???? Algunos me dicen que es mejor que los políticos cobren mucho para que roben menos. ¿No hay otra manera de controlarlos que no sea enriqueciéndolos a lo loco? Cachis...
Comentario por ALMODIS 03.12.05 @ 22:27
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LOS CATALANISTAS QUE VIAJAN
Todo nacionalismo está basado en un sentimiento de que se es diferente, y en el fondo, de que se es superior. Esto se camufla con la idea de "estar encantado con ser como soy", "nos gusta ser como somos". Escuece a los nacionalistas el parentesco ideológico y mental del nacionalismo con... !con el nacionalismo! Es el componente que siempre aparece en los fascismos, nacismos, las guerras absurdas tipo balcanes, etc.
Más arriba hay no que parece sollozar al escribir:
"Si, eso, los fascistas somos nosotros" como dando a entender que por supuesto, los fascistas son los demás y eso siempre ha estado muy claro, al menos para él y sus amigos.
Carod dice, "España es un estado que resulta antipático" Y es que en el fondo se ha instalado en la mente de ciertos catalanes que España sigue siendo franquista y que lo español es siempre un poco fascista. Un mensaje interesado que genera votos nacionalistas. He aquí otra muestra de la incultura que difunde el catalanismo deteriorado actual. Todos los nacionalismos están siempre basados en tópicos (tópico, top, topos... significa superficial) Afirmaciones superficiales que se repiten mucho, como la publicidad. Como la `propaganda, porque la propaganda política, desde que no hay nacis ni comunistas, ¿quién genera propaganda política? Pues sí, los nacionalistas, continuamente. El comecocos que se lleva lo que queda del presupuesto después del 3%. De hecho la propaganda sirve generalmente para canalizar (robar)la pasta. Esta en los periódicos y sucede en Cataluña, pero parece que estas cosas no forman parte de la cultura catalana.
Ignorar que españa es uno de los países social y políticamente más avanzados del mundo (y descentralizado) es eso, ignorar, ser ignorante. Pero el sentimiento de ser superior que todo nacionalista posee le hace pensar que su ciudad es el ombligo de la Tierra y que eso le permite mirar desdeñosamente a su alrededor. "España me parece un estado antipático" dice al político español de sicología más ambigua y más pedante sin que sepamos bien por qué se cree tan estupendo cuando su imagen y su voz produce una especie de resaca.
Y dentro de esta superioridad basada en tópicos, el nacionalista cree que el trabajo es e´l y la cultura es él y luce una falsa serenidad y ecuanimidad cuando se discute con él. Y te dice,
no te pongas así, esta es mi opinión" Ya pero mi argumento tú no lo niegas porque no lo puedes negar. Y el te contesta, tu opinión es la tuya y la mía es la mía (cuando se llega a este punto se ve claro que hay pocas ideas pero muy fijas, y no te quiere oir, pero la pose no es la del fanático que realmente hay en él, sino del flemático que querría ser para parecer... superior. LLega el punto en el que no quiere oir, no quiere ni pensar en la posibilidad de que la razón no sea la suya sino tuya.
Entonces añade algo como "si no pas nada. Os escandalizáis porque vijáis poco. Si vijarais... " ¡Ja! He vivido un tercio de mi vida en Barcelona y he viajado más que la mayoría de la gente que conozco y creo que si vijarais más, NACIONALISTAS, si viajarais no de finde, sino a vivir un mes o un año en distintos sitios, no seríais nacionalistas y os daríais cuenta de que los humanos somos muy parecidos. Aunque los nacionalistas se empeñen en clasificarlos.
Comentario por TIO NUEVO 03.12.05 @ 09:16
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Si yo creyera que Sostres, Puigcercós, Carod o Maragall son Cataluña, no viviría aquí ni diría con sereno orgullo que soy catalán de adopción, con bastante más mérito que, por poner sólo un ejemplo, el señor Montilla.
No, y en esto le respondo a Alfons, preocupado por lo que vengo publicando en el blog, no, esa gente no es Cataluña y, fuera de Cataluña, jamás se los debiera tomar por representativos del conjunto. Al contrario, habría que explicar al resto de España que esa gente es un gravísimo problema para los catalanes, a los que pretenden atar de pies y manos con un estatuto intervencionista y anticonstitucional. Pero es difícil explicarlo cuando un régimen electoral perverso ha dado en el Congreso de los Diputados un inusitado poder a los miembros menores del tripartito, que lo utilizan como les da la gana. También la representación en el Parlamento de Cataluña expresa unos acuerdos que nadie votó: son muchos los socialistas que desaprueban los pactos sobre los cuales se constituyó el tripartito. Pero cambiar esta desgraciada imagen, construida sobre la base de una auténtica catarata de declaraciones del President y de sus socios que no pueden ganar la simpatía de nadie, y de acciones como la de ERC ante la COPE que revelan un carácter tendencialmente totalitario en esa formación. La cuestión, pues, es el nacionalismo radical, totalitario, y sólo los catalanes, mediante la acción política, mediante nuevas formas de organización al margen de los partidos gobernantes, pueden ponerle remedio. No basta con decir que uno no es como ellos, afirmación con marcado tono victimista, o subvictimista, dado el victimismo oficial. Hay que decirlo activamente. Y no hay que temer (porque lo que hay es temor a ese respecto) decir que España es la nación de todos y que su unidad es condición de progreso: la unidad real, no como reclamo simbólico: unidad de mercado, de caja de la seguridad social y fiscal. A partir de ahí, seguimos hablando.
EL BLOG DE HORACIO VAZQUEZ RIAL
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